Navalcarnero, folclore y tradición

La siguiente información está extraída del sitio web de turismo del ayuntamiento de Navalcarnero: http://www.turismo-navalcarnero.com/ y de otros medios.

En Navalcarnero se bailaban desde tiempos antiguos los bailes típicos castellanos “seguidillas y jotas”, principalmente. Con el paso de los años, fueron olvidándose, imprimiéndose desde 1.942, un fuerte impulso para resucitarlos y poder transmitir posteriormente esta bonita herencia.

Siendo Alcalde Emeterio Alba, comenzaron a recordar con verdadero interés, las canciones y bailes típicos, se visitaron a las personas mayores para recuperar esta tradición, llevando a cabo su organización Marcelo Gómez, siendo Fidel Borrajo el encargado de hacer la música y Paquita Navarro de enseñar el baile. Todo el pueblo colaboró con entusiasmo y proporcionó los trajes, las ropas, joyas, etc., que se conservaban desde tiempos muy antiguos y tenían un gran valor. Se presentó una boda (puede que en recuerdo a la del rey Felipe IV y Mariana de Austria) con el correspondiente acompañamiento y grupo de baile.

Participaron en varios concursos en provincias y regiones españolas, ganando en todas. Ganaron en Barcelona el premio Nacional de Coros y Danzas, saliendo en el NODO.

Los bailes típicos son:

  • “La puntita y el tacón”.
  • “Las seguidillas”.
  • “La jota”.

Y posteriormente:

  • “La jota de la fuente”.
  • “Fandango de Navalcarnero”.
  • “Pasacalles de Navalcarnero”.

Como traje típico característico, se considera el utilizado en la presentación de los bailes típicos de Navalcarnero, y de su famosa “boda”. Destaca por la calidad de sus telas y detalles.

Las mujeres llevan faldas con dibujos variados, blusa negra, mantón alfombrado cruzado y atado atrás, delantal negro, enaguas, pololos, medias blancas y zapatos negros. Van peinadas con rodetes a los lados, adornados con horquillas doradas de diferentes formas. En la parte superior, en la cabeza llevan un lazo con un alfiler. Se adornan con pendientes de coral o arracadas y collares vistosos con cuentas de colores dorados, de azabache, etc. También en la cabeza pueden llevar mantilla o manteleta que lleva una parte que es de terciopelo. Así lo llevan las novias, llevando además un traje largo negro adornado con jaretas, puntillas o azabache y un mantón de Manila negro. La madrina lleva un mantón blanco.

Los hombres llevan traje negro con chaleco liso o con dibujos, camisa blanca, sombrero negro y zapatos del mismo color. Llevan faja, que hay en diversos colores.

Como trajes corrientes, las mujeres llevaban frecuentemente faldas y blusas, poniéndose en invierno, un mantón negro. Los hombres usaban encima de la camisa un blusón azulado, pantalones sujetos cerca del bajo, con cordones o cintas, se llamaba polainas, faja y sino se llevaba blusón podían usar chaleco. Calzaban albarcas o alpargatas y cubrían la cabeza con boina negra o sombreros de paja en verano.

Los que fumaban llevaban petaca, librillos de papel de fumar y mechero de mecha, sujeto en la faja. En los encierros, solían acompañarse de varas de fresno que sujetaban al cuerpo haciéndose un nudo. En el cuello llevaban un pañuelo rayado anudado.

Fidel Borrajo

Cuando apenas contaba 18 años su familia se traslada a Navalcarnero, donde echaría raíces. Compaginó su profesión de barbero con el amor por la música, heredado probablemente de su padre. En estos años ya dominaba la música de cuerda, tocando con virtuosismo la guitarra, la bandurria y el laúd.

Busto de Fidel Borrajo

Pero su dedicación musical le llevaría a recuperar a partir de 1942 la tradición de los antiguos bailes castellanos. En esta iniciativa contó con la colaboración de Marcelo Gómez y Paquita Navarro. Gracias a su esfuerzo se resucitaron las antiguas rondallas folklóricas de Navalcarnero.

Al mismo tiempo desarrollará una intensa actividad docente caracterizada por su particular sistema de enseñanza, basado en la traducción de la música a cifras que facilitaba la comprensión de sus alumnos. Su labor fue reconocida en 1944 con el Premio Nacional de Coros y Danzas. Un busto escultórico situado en la calle que da nombre, obra de Faustino Sanz, fue colocado en el año 2000 para honrar su memoria.

Nuestra rondalla

Somos un grupo muy heterogéneo  cuyo objetivo es  pasar grandes momentos con lo que nos gusta: la música.

Nuestra prioridad es que la gente se sienta a gusto y disfrute entre nosotros.

No somos (ni pretendemos ser) músicos profesionales. En nuestras filas contamos con gente docta en materia musical, pero también personas neófitas con grandes ganas de aprender.

Tratamos que los nuevos miembros se incorporen cuanto antes al grupo para tocar y cantar en las actuaciones, a veces sacrificando un poco de calidad a cambio de conseguir que  todo el mundo se sienta en familia. Esa es nuestra filosofía de grupo: ser un medio de entretener, pero también de transmitir y enseñar, de compartir valores y amistad.

A pesar de todo, dedicamos muchos esfuerzos y tiempo para tratar que nuestras actuaciones  siempre  salgan lo mejor posible. Eso implica a veces muchas, muchas horas de ensayo.

Ensayando

Aquí siempre habrá cabida para todos. Sólo exigimos compromiso, ganas de superarse y, sobre todo,  querer pasárselo muy bien.